CUANDO VUELVAN LOS COMETAS
Cuando vuelvan los cometas
Tenían nueve inviernos en las manos, un cuaderno pintado de batallas
Y un mundo diminuto entre los dedos, que apenas les cabía en la mirada.
Jugaban a salvar lo que no entienden, a remendar el ruido de las armas,
Sin saber que la guerra, silenciosa, ya acechaba su puerta y sus ventanas.
Y el cielo se abrió como un trueno, la ciudad se cayó de rodillas.
Su futuro rodó por el suelo, como un cántaro hecho en astillas.
Pero hay luces que vuelven despacio, cuando el alma se empeña en quedarse,
Y aunque el miedo te cierre los pasos, las promesas salen a salvarte.
Cuando vuelvan los cometas, que haya vida cualquier martes.
Porque hay lazos que nunca
se rompen, ni aunque ladre la guerra en sus penas.
Rebuscó entre suspiros de escombro, en busca de la nueva
estrella.
Y en la duda asomaban los años, desgastados de tanta tristeza,
Y al fin, en un cruce de polvo, la encontró devolviendo su estrella.
Y el cielo se abrió como un trueno, la ciudad alzó sus rodillas
Su futuro del cielo hasta el suelo dio el abrazo hasta hundir las costillas
Pero hay luces que vuelven despacio cuando el alma se empeña en quedarse
Y aunque el miedo te cierre los pasos las promesas vienen a encontrarte
¿Dónde estuviste este tiempo, duele la noche que cayó sin avisar?
Crucé fronteras huyendo del ruido, de la ansiedad
¿Qué te trajo de vuelta a esta esquina, donde aprendimos a bailar?
Una promesa que sigue encendida, estar juntos la eternidad
Cuando vuelvan los cometas, que haya huido la maldad.
Bailar en la niebla
Él avanza vencido,
cronista de un mundo al revés,
Con la lluvia colgando del filo cansado del alma.
Ella vive en un mapa sin calles, sin norte, sin ley,
Como un alma perdida buscando la calma.
Ella mira sus ojos
buscando la pista de un dios,
Como quien abre un libro y no entiende los versos.
Él sonríe, irónico, roto, diciendo: «los dos
Aprendimos a amarnos en mares de tinta y de exceso».
Ella
mira sus ojos buscando la pista de un dios,
Como quien va a bailar en la niebla, sin mapa en los huesos.
Y de pronto, en sus ojos, amanece un rumor,
Un milagro fugaz que navega sin prisa.
Ella roza su mano, le nombra con suave temblor,
Y él comprende que el mundo guarda su propia ceniza.
Hay verdades que duelen
más que cualquier vocación
Y promesas que pesan lo mismo que un barco en la arena.
Él se queda a su lado,
firmando otra vez la función,
Porque amar en la niebla también es ganar la condena.
Hay mañanas tan torpes que
él firma su pacto con Dios
Y otras noches se embriaga de dudas, tabaco y memoria.
Pero vuelve al combate,
vencido, valiente y veloz,
Porque amar es un vicio que apuesta a perder la victoria.
Pero
vuelve al combate, vencido, valiente y veloz,
Porque amar es bailar en la niebla buscando la gloria.
Y de pronto, en sus ojos, amanece un rumor,
Un milagro fugaz que navega sin prisa.
Ella roza su mano, le nombra con suave temblor,
Y él comprende que el mundo guarda su propia ceniza.
Tu recuerdo
Tu recuerdo sigue preso en
mi memoria.
Tengo miedo de que el olvido haga olvidarte.
Se esconde en los rincones de la historia,
Como un eco que no deja de buscarte.
Tu recuerdo tiene el hilo
entre las manos,
Teje el tiempo sobre nuestra herida abierta.
De fingir que ya no duele lo pasado,
Si tu nombre vuelve cuando estoy despierta.
Y en el cielo te pinté de madrugada,
Una noche que viniste a visitarme.
Era un sueño en el que no había palabras,
Y ese abrazo no quería despertarme.
Tu recuerdo sigue preso en mi memoria,
Son acordes que suspiran en mi cárcel.
Tu recuerdo alquila
espacio en mi silencio,
Como un huésped decidido a descansar.
Deja migas a lo largo del camino,
Por si tengo algún día que regresar.
Tu recuerdo es esa luz
intermitente
Que me guía como faro en la tormenta.
En las sombras se refugia
y sé que, al verme,
El espejo donde habito habrá tinieblas.
Y en el cielo te pinté de madrugada…
Tu recuerdo es ese tren de
mercancías
Que regala una parada para amarte,
Que le da calor a las mañanas frías
Y convierte en luz mi modo de soñarte.
Y en el cielo te pinté de madrugada…
La forma exacta del miedo
El miedo no siempre grita;
a veces aprende a esperar.
Se sienta tranquilo en la esquina y observa la vida pasar.
No tiene colmillos ni sombra, no rompe la voz al hablar.
Te dice que no es el momento, sonríe y después se va.
El miedo se viste de
excusas, de planes que no arrancan hoy.
Si la soledad le acusa: no me llames, que no estoy.
Yo le hice un lugar en mi mesa, le di mis heridas en sal.
Le confié mis dudas pequeñas y el miedo aprendió a mandar.
La forma exacta del miedo no es huir ni decir que no:
es quedarse a mitad de todo y devorarte el corazón.
El miedo no duerme en la
noche, prefiere el café de las seis,
cuando el mundo parece posible y tú andas vendiendo la fe.
La forma exacta del miedo no sangra, no pide perdón.
Se queda a vivir en silencio, no tiene prisa su voz.
El miedo se viste de
excusas, de planes que no arrancan hoy.
Si la soledad le acusa: no me llames, que no estoy.
Yo le hice un lugar en mi mesa…
Es besar sin decir lo que sientes, por si el suelo se abre
después.
Es vivir con un pie en la puerta y el otro aprendiendo a volver.
Tragos y ausencias
Aprendí a hablar con
extraños cuando el whisky pedía razón.
A llamar valentía al cansancio y amor a cualquier conversación.
Me hice amigo de noches
prestadas, de promesas sin fecha ni fe.
De mujeres que nunca preguntan y de hombres que fingen saber.
Yo dejé media vida en los vasos y la otra mitad en volver.
En los bares sin nombre nadie pregunta quién soy,
donde el miedo se sienta a mi mesa y me cobra sus tragos y ausencias.
En los bares sin nombre aprendí a no esperar nada más,
a quererme sin ver el futuro y a brindar por lo que vendrá.
Fui experto en las
madrugadas, con la culpa colgando del cuello,
en aferrarme a cualquier llamada y reclamar libertad al desvelo.
Me juré no volver a
creerle a la voz que susurra en mi oído,
pero el miedo es un perro paciente que te muerde acunando al olvido.
Yo dejé media vida en los vasos y la otra mitad fue el camino.
En los bares sin nombre…
Porque hay noches que no
se repiten y derrotas que enseñan a ver;
que la casa no siempre es el sitio para volver.
Marieta y Rodrigo
Dicen que el alma se
pierde en los bares sin nombre,
Que el naufragio se vuelve si la vida te espera.
Dicen que Marieta ha rescatado al hombre
Que guardé entre el miedo, el odio y la cartera.
Y ahora que la noche ya no
muerde tan fuerte,
Y el miedo aprendió a dormir tan afuera,
Rodrigo hace fácil lo que ayer era suerte
Y me guarda el pedazo de paz que me queda.
Yo,
que hice del miedo mis viejos collares
Y del whisky la forma de hablar con la vida,
Hoy le dejo a Cupido que cierre los bares,
Porque no necesito ni flechas ni herida.
Que yo iba perdiéndome en bares sin nombre,
Con el miedo de perro mordiendo el ombligo,
Y encontré entre vosotros al hombre que es hombre,
Al que vuelve a su casa y no busca castigo.
Dicen que la vida es un
tren que no vuelve
Y que a veces te deja tirado en la vía,
Pero juntos hacéis que este viejo se enfrente
A los miedos que antes bebía en la esquina.
Y si un día me pierde la
noche de nuevo,
Que el naufragio me encuentre volviendo a mí casa,
Que Marieta y Rodrigo me esperen sin duelo,
Que en sus nombres el miedo por fin se me pasa.
Yo, que hice del miedo mis viejos collares…
Que yo iba perdiéndome en bares sin nombre…
Vamos quemando la vida
Cruzo las calles sin nombre, buscando la herida
abierta
La ciudad ya no responde, perdimos el norte y mi brújula muerta
Guardé promesas en sobres, que el tiempo no las abrió
Hoy pesan más que los nombres, el sexo es pronombre
Y la pena un adiós
Vamos quemando
la vida, sin saber donde caer
Explícame en que momento, se nos fue el intento para no aprender
Bebo noches sin recuerdo, para no pensar en nada
Lo que quise ya está lejos, todo arde por dentro y no quema la llama
Hablo poco y mal conmigo, cuando se cae la pared
Nada cura lo perdido, todo es castigo volver a creer
Vamos quemando la vida…
Por si mañana no estoy, no creas que voy a fingir
Yo te dejé el corazón, alquilé una canción y lo hice sin ti
Por si mañana no estoy, no creas que voy a vivir
Como se vive el amor
Vamos quemando la vida…
Acaríciame los huesos
Acaríciame los huesos porque no me queda nada,
Bajo un tren de cercanías soñé con abandonar
Cuando el miedo me apretaba de los pies a la cabeza
Se hizo nudo esa violencia y no quise despertar
Aprendí de la memoria los horarios del desprecio,
Las miradas del pasillo con un frío visceral.
Me dijeron "no exageres", como si el dolor mintiera,
Y a mordiscos el silencio me quería devorar
Yo me digo- fue un mal lunes, una racha pasajera
Cuando llegas a ese viernes y ya sumas otro mes
Es caerte de rodillas y no encontrar la manera
De que el mundo te conceda dos minutos para ver
Y aquí sigo respirando aunque me duela el camino
Porque abiertas las ventanas hoy me dio por respirar
Cuando el mundo da la espalda y te cubre con olvido
Todo cobra más sentido y decides caminar
Y aquí sigo respirando por mi pura terquedad
Tengo más de mil excusas para saltarme los días
y una voz que se me quiebra agotada de llorar
Es pelear cada mañana sin saber si es valentía
Es saber morder el polvo y volverte a levantar
A los pies del huracán me presento cada día
Bajo mi capucha negra una cara de alquiler
Ya no sé si son los días o las noches más eternas
El insomnio hace trinchera de la almohada hacia los pies
Yo me digo- fue un mal lunes, una racha pasajera…
Y aquí sigo respirando aunque me duela el camino…
Manual para quedarse
No sé besar sin pedir disculpas ni prometer sin dudar un poco
Traigo un archivo lleno de culpas y un corazón con miedo al uso
No traigo intactas las instrucciones ni soy el tipo que llega a tiempo
Yo que aprendí de algunas noches, que no se gana huyendo lejos
Yo no vengo a salvarte la vida ni a hacer del amor religión
Solo traigo esta forma torcida de quedarme cuando duele el adiós
Si te quedas, no esperes
milagros ni domingos llenos de sol
Yo soy bueno cerrando los bares pero torpe explicando el amor
El amor ya no es promesa, el amor es decisión
Aprendí a amar sin fuegos artificiales en silencio y el miedo sentado
Con los restos de viejos finales y la fe sobre polvo en mi mano
No prometo llegar sin tormentas ni decir que todo anda bien
Si un día la noche despierta, yo me quedo, aunque no sepa qué hacer
Yo no vengo a salvarte la vida ni a hacer del amor religión
Solo traigo esta forma torcida de quedarme cuando duele el adiós
Si te quedas, no esperes milagros
ni domingos llenos de sol
yo soy bueno cerrando los bares pero torpe explicando el amor
Si la noche trae el miedo, el amor es un error
El último plan
Era lluvia ese Febrero y con resaca la ciudad
Me miraste sin mirarme, como quien no quiere estar
Traías miedo en los bolsillos, disfrazado de normal
Yo llegué tarde a las dudas, tú llegaste a preguntar
Si el pasado da propina cuando aprende a regresar
Era un bar sin calendario, y un bolero a medio armar
Buscando excusas para no querernos
Fingiendo que el futuro no eras tú
Yo que entrené para decir lo que nunca fue cierto
Fue más fácil ese espejo sin tu luz, sin tu luz
Nos sobró la valentía, nos falto el último plan
Cuando juegan las mentiras, en la cama a desarmar
Era tarde para amarnos y pronto para empezar
Era tarde ese Febrero, parecía casi inmortal
Nos quedaron los silencios que dejamos al azar
Fue tarde para abrazarnos y pronto para olvidar
